Raquel Rodriguez Rivero
Enfermera.

La pancreatitis aguda es un proceso inflamatorio agudo del páncreas, que puede comprometer por contigüidad otros tejidos y órganos vecinos e incluso desencadenar en disfunción de órganos y sistemas distantes. El cuadro clínico es de aparición brusca, pudiendo presentar dolor abdominal, náuseas, vómitos, distensión abdominal, íleo paralítico, ictericia, fiebre, taquicardia, leucocitosis y enzimas pancreáticas elevadas en sangre y orina. 

Los principales factores etiológicos asociados a la pancreatitis aguda son la litiasis biliar (los cálculos de la vesícula pueden movilizarse hacia el conducto biiliar y obstruir la salida del páncreas hacia el intestino) y el alcohol, causando el 80% de las pancreatitis totales.  Otro 5-10% son de orígen idiopático y finalmente existe un 10% causadas por infecciones, tóxicos, fármacos o procedimientos médicos como la colangiopancreatografía Retrograda Endoscópica (CPRE), Esfinterotomía Endoscópica (EE) y Biopsia pancreática. 

La pancreatitis es una enfermedad que origina un gran número de ingresos hospitalarios, presentando una incidencia entorno a unos 40 casos por cada 100.000 habitantes y año. Es más frecuente en hombres aquella que va ligada al consumo de alcohol, mientras que las mujeres presentan más casos asociados a cálculos en la vesícula. La obesidad es la principal causa del aumento de casos de colelitiasis (el 80% de los casos de cálculos biliares son ocasionados por el colesterol).

La edad media se sitúa alrededor de los 55 años, encontrándose la mayoría de los casos entre los 30 y los 70 años. En un paciente joven se deben sospechar causas hereditarias, infecciones o traumatismo. 

Teniendo en cuenta la elevada morbilidad y el riesgo de mortalidad (la mortalidad por pancreatitis aguda leve es menor de 5-15% y por pancreatitis aguda severa es hasta 25-30%), el diagnóstico precoz es esencial para poder establecer el tratamiento adecuado, con el fin de prevenir nuevos episodios. El diagnóstico de la pancreatitis aguda se basa en el cuadro clínico, hiperamilasemia (analítica) y evidencia morfológica de infección pancreática (ésta última puede ser demostrada mediante métodos por imágenes (ECO y/o TAC), cirugía o anatomía patológica. 

Mediante la Ecografía abdominal (ECO) se podrá comprobar si existe la presencia de cálculos en la vesícula. En este caso, el paciente será dado de alta y reprogramado para IQ de Colecistectomía laparoscópica poco después de haberse recuperado del episodio de pancreatitis aguda. Si no se conoce la causa será necesario la realización de otras pruebas como Ecografía Endoscópica, RNM/TAC o CPRE. 

A través de la CPRE se podrá identificar la presencia de cálculos en las vías biliares y proceder a su extracción (en el caso que sea posible). Su realización está indicada en las primeras 72 h del comienzo del dolor y en los siguientes casos: pancreatitis aguda severa de etiología biliar, colangitis, ictericia y dilatación significativa del colédoco. No se realiza en el momento de la atención en urgencias, si no con el paciente ya ingresado en planta. 

Para la realización de la ECO, Ecografía Endoscópica, RNM o TAC, el paciente deberá estar en ayunas de 6h. 

En el caso de la CPRE el paciente precisará una preparación especial: deberá disponer de pruebas de coagulación y hemograma recientes (últimas 48h). Dispondrá de una vía periférica y sueroterapia de mantenimiento y 1 h antes de la exploración se procederá a la administración de un supositorio de indometacina por vía rectal. El paciente también deberá estar en ayunas de 6h. Tras la realización de la prueba el paciente permanecerá en reposo absoluto (para evitar posibles complicaciones como sangrado o pancreatitis post-CPRE) y dieta absoluta durante 6h. Tras este período de tiempo podrá iniciar dieta líquida progresiva. También se realizará control de constantes cada 4h durante las primeras 12h.  En el caso de la extracción total de los cálculos, podrá ser dado de alta 24h tras la prueba. En algunas ocasiones hay que repetir de nuevo el procedimiento.  

Durante la estancia hospitalaria se debe controlar estrictamente el dolor y si éste no está controlado con la analgesia endovenosa (e.v.) pautada se deberá informar inmediatamente al médico que valorará si ha habido alguna complicación de la enfermedad.  En caso de ictericia y prurito (causados por la obstrucción de la vía biliar y la subida de la bilirrubina en sangre) se administrarán fármacos destinados a la disminución de los síntomas. Si existe sospecha clínica de infección se administrará antibiótico e.v. El inicio de la dieta irá determinado por la clínica del paciente (en la mayoría de casos se inicia dieta oral progresiva en las primeras 24-48h, tras la confirmación de diagnóstico). El tiempo medio de estancia hospitalaria dependerá de la intensidad del dolor que manifieste el paciente y el tiempo que se demoren la realización de las pruebas diagnósticas. No obstante, este tiempo suele estar comprendido entre 4-7 días. 

El paciente realizará una dieta pobre en grasas, evitando estrictamente aquellos alimentos procedentes de bollería industrial, fritos, etc.  Debemos tener en cuenta que la Educación Sanitaria es fundamental para evitar las principales causas de la pancreatitis aguda y a través de pautas saludables de alimentación y ejercicio intentaremos reducir la incidencia de reingresos hospitalarios ocasionados por el mismo motivo.