Esperanza Clarós Facilitadora en Bioconducta y Quiromasajista Holística.

“Ho’Oponopono puede ser uno de los métodos más sólidos y saludables para restaurar y mantener las buenas relaciones familiares que cualquier sociedad haya diseñado nunca”

E. Victoria Shook

“Ho’Oponopono está muy estructurado y tiene incorporados muchos controles que ayudan a los participantes a liberarse mutuamente de los vínculos negativos.”

Sondra Ray

La primera vez que llegó Ho’Oponopono a mi vida, lo dejé pasar de largo, puesto que me parecía increíble que tuviera resultados esta técnica tan sencilla de utilizar.

En pocos meses volvió a mí, en esos momentos yo pasaba por momentos personales y laborales muy complicados, por lo tanto decidí que formara parte de mi vida, y realicé la formación sobre Ho’Oponopono.

Siempre que realizo un curso, un taller o una charla sobre Ho’Oponopono lo realizo desde mi propia experiencia, desde los resultados obtenidos tanto a nivel personal como profesional.

Cuando realizaba un masaje o hacía sesiones de Reiki, iba practicando Ho’Oponopono a medida que iba realizando la sesión. Los resultados al realizar Ho’Oponopono multiplicaron los beneficios en las personas que se realizaban alguna de las terapias.

Las mejoras iban “in crecendo”, ya que a medida que yo iba practicando esta técnica ancestral los resultados iban siendo cada vez más potentes.

Al poco tiempo vino a consulta Ana, una mujer joven que sufría de fibromialgia. A medida que se iba haciendo sesiones iba mejorando su enfermedad, hasta llegar al punto de que el médico le fue bajando la medicación hasta que finalmente se la suprimió. Hace tres años de esta historia, y hoy sigue en la misma situación, aunque feliz por haber podido liberarse de la enfermedad que le impedía llevar una vida sin la saturación de los dolores.

Este caso fue el principio de lo que estaba por llegar.

A diario veía a una mujer en la puerta del colegio, que llamaba mucho mi atención ya que en poco tiempo se había demacrado mucho.

Su espalda se estaba encorvando, como cuando llevas algo muy pesado en la espalda, sus rodillas estaban enfermas, había sido operada y la operación no salió como esperaba y a pesar de su juventud, parecía una señora mayor.

Vino a consulta, y me explicó que a pesar de tenerlo todo sentía un peso muy grande en su espalda. Aparentemente todo en su vida estaba bien. Tenía una relación estable, sus hijos estaban sanos, pero de un tiempo a esa parte las cosas se iban torciendo. Su hijo empezó a enfermar, su hija se había vuelto muy contestona y rebelde. La relación con su pareja, aunque marchaba bien tenía muchos altibajos. Y esto la había llevado a pensar en suicidarse, rendirse,

no tenía fuerzas, ni ganas de seguir luchando, había tirado la toalla.

Su mundo perfecto se estaba desquebrajando por momentos. Por lo tanto quise ir más allá  y empecé a preguntarle por su pasado. Algún suceso traumático que hubiese vivido.

Mi sorpresa fue que su pareja anterior, con la cual tenía planes de boda había fallecido de repente, fallo cardiaco. Y se culpaba por no haber podido ayudarlo y por no haberse despedido de él. Esa era su mochila, que cada día tomaba más forma y cogía más peso. Por ello la curvatura de su espalda y la dolencia de sus rodillas debido a no quererse doblegar ante esa culpa.

Empezamos el trabajo, lo primero era hacer una despedida a su pareja, para liberarla de esa culpa y ese peso.

Empezamos a trabajarlo con Ho’Oponopono y con Tara Verde, además de trabajarlo a nivel energético para liberar la energía de su pareja que se sentía atrapada en el cuerpo de Paqui.

Tras hacer el trabajo de despedida y de perdón con su pareja Paqui rompió a llorar, había sentido la presencia de su pareja y también sintió como se marchó en paz.

Tras hacer unas respiraciones conectadas guiadas, fue retomando su espacio y su tiempo. Mientras yo iba trabajando con Ho’Oponopono y con Tara Verde.

Paqui abrió los ojos y se sentía liberada, se puso de pie y deparó en que su espalda no estaba encorvada y sus rodillas estaban más ágiles.

Después de tres sesiones, Paqui caminaba con su espalda recta, las ganas de suicidio habían desaparecido, sus rodillas, a pesar de su lesión le respondían mejor. Apareció de nuevo la sonrisa en su cara, la salud de su hijo se había restablecido, su hija había mejorado y la relación con su pareja actual se estabilizó.

Después de dos años, Paqui no ha vuelto a pensar en el suicidio.

Y como ella me ha dicho en alguna ocasión: “Después de la terapia he vuelto a NACER”